Vivimos un momento clave en la transformación de las ciudades. La necesidad de reducir el tráfico, el impacto ambiental y los costes asociados al uso del coche privado ha impulsado nuevas formas de moverse. Una de ellas es el carsharing, un modelo de movilidad sostenible que está ganando cada vez más adeptos y transformando la manera en que nos relacionamos con el vehículo.
Este sistema, que permite acceder a un coche compartido sin necesidad de ser propietario, se presenta como una alternativa eficiente, económica y ecológica. En un contexto urbano cada vez más exigente, donde el espacio, el tiempo y el dinero cuentan, el carsharing responde a muchas de las preocupaciones del usuario moderno.
Según un informe de Berg Insight, se estima que el número de usuarios de carsharing en Europa alcanzó los 23,8 millones en 2023, y se espera que supere los 36 millones en 2027, con un crecimiento anual del 11,4%. A nivel mundial, el mercado del carsharing sigue una tendencia ascendente, impulsado por la urbanización, el desarrollo tecnológico y el cambio de mentalidad hacia modelos de consumo más responsables y compartidos.
En ciudades como Berlín, Madrid o París, los vehículos de carsharing se han integrado en el paisaje urbano, ofreciendo una solución de movilidad flexible para quienes no desean asumir los costes ni las responsabilidades de tener un coche en propiedad. El avance de la tecnología móvil ha sido clave en esta expansión, permitiendo a los usuarios reservar, desbloquear y pagar por el coche en cuestión de segundos desde su smartphone.
Carsharing: significado y definición del término ¿De dónde viene?
El término «carsharing» proviene del inglés y se traduce literalmente como «compartir coche». Su origen se remonta a mediados del siglo XX, cuando comenzaron a surgir las primeras iniciativas en ciudades europeas como Zurich. Estas primeras experiencias buscaban optimizar el uso del vehículo y reducir los costes de propiedad.
Hoy, el carsharing es un modelo de servicio de movilidad compartida en el que los usuarios pueden acceder a un coche de manera puntual, sin necesidad de adquirirlo. Este sistema forma parte del concepto más amplio de «movilidad como servicio» (MaaS), donde el transporte se ofrece bajo demanda y adaptado a las necesidades de cada persona.
A diferencia del alquiler tradicional, el carsharing es mucho más flexible: se cobra por minutos, horas o días, y la recogida y entrega del vehículo suele hacerse sin interacción humana, a través de una app. Además, muchas compañías gestionan una flota de coches distribuidos estratégicamente por las ciudades.
¿Cómo funciona el carsharing? Guía paso a paso
El proceso para utilizar un servicio de carsharing está pensado para ser intuitivo, rápido y seguro. A continuación, se detalla cada paso con mayor claridad:
- Registro del usuario: Para comenzar a utilizar el servicio, el usuario debe descargar la aplicación móvil de la compañía de carsharing y crear una cuenta. Durante este proceso, se requiere proporcionar:
- Datos personales (nombre, dirección, edad…)
- Una copia del carnet de conducir válido (algunas plataformas hacen una validación automática por reconocimiento facial)
- Un método de pago (tarjeta bancaria o cuenta de PayPal)
- Verificación y activación: Una vez enviados los datos, la compañía verifica la validez del permiso de conducción y del método de pago. Este paso puede tardar desde unos minutos hasta 24 horas, dependiendo del proveedor. Tras la validación, la cuenta queda activa para reservar vehículos.
- Búsqueda del vehículo: Usando la app, el usuario puede localizar los vehículos disponibles en tiempo real mediante un mapa interactivo. Puede filtrar por tipo de coche, nivel de batería (en coches eléctricos), o cercanía.
- Reserva del coche: El usuario selecciona el coche más conveniente y lo reserva con un solo clic. Algunas plataformas permiten bloquear el coche hasta por 15-20 minutos mientras se llega a su ubicación.
- Desbloqueo y control del vehículo: Una vez frente al coche, se puede desbloquear directamente desde la app. En muchos casos, no se necesita llave física: el arranque y cierre se gestionan digitalmente.
- Inicio y uso del servicio: El conductor puede usar el vehículo durante el tiempo que desee, respetando las normas de tráfico y las condiciones del servicio. Algunos servicios permiten viajes dentro y fuera de la ciudad, incluso en otros países.
- Aparcamiento y finalización: Al terminar, el coche se aparca en zonas habilitadas (dependiendo del modelo free-floating o estacionamiento fijo). El usuario cierra el viaje desde la app y recibe un resumen con el coste total, duración del trayecto y ubicación de entrega.
Todo el proceso está digitalizado, lo que elimina trámites presenciales y permite una experiencia rápida y fluida. Además, el usuario no debe preocuparse por el mantenimiento, repostaje o limpieza, ya que estos aspectos los gestiona la compañía.
Ventajas del carsharing
El carsharing ofrece múltiples beneficios tanto para los usuarios como para las ciudades. Algunas de las principales ventajas del carsharing son:
- Ahorro económico: No tener que pagar por la compra de un coche, el seguro, el combustible, el mantenimiento o el aparcamiento supone un gran ahorro para los usuarios ocasionales.
- Reducción del tráfico y la contaminación: Un solo coche compartido puede reemplazar hasta 10 coches privados. Esto contribuye a una movilidad más sostenible, con menos emisiones y menos congestión.
- Uso eficiente del tiempo: Al eliminar tareas como buscar aparcamiento o llevar el coche al taller, el carsharing permite aprovechar mejor el tiempo.
- Acceso flexible: El servicio está disponible 24/7, lo que ofrece una solución inmediata a necesidades puntuales de transporte.
- Ideal para empresas: Muchas empresas utilizan carsharing como parte de su estrategia de movilidad corporativa, gestionando una flota compartida entre empleados y optimizando el uso de recursos.
- Sin compromiso de propiedad: El carsharing permite a los usuarios disfrutar de la libertad de conducir un coche sin las responsabilidades asociadas a la propiedad.
Además, el carsharing fomenta una mayor conciencia sobre el uso del coche, ayudando a construir un modelo de ciudad más responsable y equilibrado.
Diferencias entre Carsharing y Carpooling
Aunque suelen confundirse, el carsharing y el carpooling son conceptos diferentes dentro del ecosistema de la movilidad compartida.
- En el carsharing, una persona utiliza un vehículo compartido de forma individual durante un periodo de tiempo. El coche pertenece a una empresa o entidad, y el usuario paga por el tiempo o la distancia recorrida.
- Ejemplo: Laura vive en Barcelona y necesita hacer gestiones por la ciudad durante el día. A través de una app de carsharing, reserva un coche eléctrico por 3 horas. Lo utiliza para sus desplazamientos y lo devuelve cuando termina, pagando únicamente por ese tiempo.
- En el carpooling, varios pasajeros comparten un trayecto que ya iba a realizar un conductor. Es decir, el conductor ofrece las plazas libres de su coche a otras personas que van en la misma dirección.
- Ejemplo: Marcos trabaja en las afueras de Madrid y cada mañana conduce hasta su oficina. Para reducir gastos y emisiones, publica su trayecto diario en una plataforma de carpooling. Así, comparte su coche con otros tres compañeros que viven cerca y tienen el mismo horario.
Por tanto, mientras el carsharing sustituye al coche privado, el carpooling optimiza los trayectos ya existentes. Ambos modelos son alternativas sostenibles que reducen el número de coches en circulación, pero se aplican en contextos distintos.
En Hybo, creemos que estas nuevas formas de movilidad pueden transformar el día a día de muchas personas y empresas, y por eso impulsamos soluciones que fomentan su adopción.
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